El trabajo basura ha venido para quedarse

Area recursos humanos / Fernando Giner, Organización, procesos, reingeniería, trabajo basura / julio 9, 2015

El trabajo basura ha venido para quedarse

El fin del trabajoEn un magnífico libro, de obligada lectura, escrito hace algún tiempo, el autor Jeremy Rifkin ( El fin del trabajo, Ed Paidos 1996) ya anticipaba, en un análisis de la economía de USA muchas de las cosas que ahora nos pasan. Entre otras la aparición del trabajo parcial y del trabajo basura, al tiempo de la aparición de una nueva élite laboral en torno a todos aquellos trabajos que tienen que ver con el conocimiento. El principal problema, que también anticipaba Rifkin es que los nuevos trabajos vinculados al conocimiento no son ni mucho menos suficientes para absorber aquellos que se destruyen o los que van a parar a tiempo parcial y desearían hacerlo a tiempo completo. En conclusión parece ser que no hay trabajo para todos, o al menos un trabajo digno de tal nombre y que nos permita vivir con cierta holgura y dignidad. Ya anticipaba Rifkin en su libro que “la desaparición del trabajo como factor clave de producción se transformará en el proceso inacabado de la sociedad capitalista”. También apuntaba “todas las categorías de trabajadores quedaran sustancialmente reducidas en número y alguna desaparecerán por completo  [……..] muchos trabajadores ya no son capaces de encontrar empleos a tiempo completo y de tener un trabajo seguro a largo plazo”. Hay que tener en cuenta que todas estas citas de Rifkin llevan escritas 20 años. ¿Premonitorio verdad?

No tanto. Rifkin supo leer e interpretar muy bien lo que estaba pasando, sus origines y las consecuencias, en especial en las primeras décadas del siglo XXI. Todo esto viene a cuento de la ya conocida tercera revolución industrial (la de la información y del conocimiento). Para alguno, como John Naisbbit comienza silenciosamente en la década de los 70 del siglo pasado. Si bien se acelera en los 80 y 90 con la aparición de una nuevas tecnologías de la información que atacan de forma transversal a todas las empresas y a todos los puestos de trabajo de las  empresas. Las empresas comenzaron en la década de los 90 del siglo pasado a realizar lo que se conoce como reingeniería de procesos. Que no es otra cosa que volver a diseñar los principales procesos buscando su máxima productividad y eficiencia. Esto empezó a generar despidos masivos de personas en especial trabajadores de cuello blanco, se vieron seriamente afectados. La siguiente vuelta de tuerca la empezaron aplicar las empresas en los primeros años del siglo XXI con la utilización masiva de TIC que rediseñaban sus procesos operacionales y organizativos con eficiencia inusitada y sin necesidad de tantos trabajadores como tenían. Hoy en día los procesos empresariales se pueden realizar, en muchos casos, sin la asistencia de mano de obra. Son los ordenadores los que controlan y ejecutan los procesos.

En fechas similares, principios de los 90 de la década pasada, Charles Handy anticipó en su libro La Edad de la sinrazón. Como afrontar los cambios del mundo actual, ed. Apóstrofe 1993, la forma en la que las empresas estaban configurando sus modelos de organización. En base al modelo “Trebol Irlandés”. En el mismo aparecía el trabajo a tiempo parcial y la subcontratación laboral como “hojas” cruciales de dicho modelo.

En la actualidad este modelo está plenamente vigente. Las empresas por un lado invierten en TIC lo que hace que sus procesos sean más eficientes sin necesidad de personas y por otro lado externalizan todas las funciones empresariales que pueden. Constituyen el núcleo duro de la organización en torno a un ramillete de trabajadores de elite del conocimiento, estos forman la parte estable, fija del trabajo, la bien remunerada. El resto se procura que sea trabajo externo, subcontratado o trabajo a tiempo parcial. Una especie de trabajo “just in time” como también apuntaba Rifkin en su libro. Esto nos conduce a crear sociedades en las que la organización empresarial se constituye a modo de “elefantes y pulgas” (Charles Handy, Ed Apostrofe 2002). Grandes empresas, cada vez mayores, pero con menos trabajadores fijos y con empleo a tiempo completo, rodeadas de un ejército de pulgas, los emprendedores, autónomos, gente que trabaja a tiempo parcial para muchas organizaciones. En ocasiones con ingresos muy bajos, que apenas les permiten vivir dignamente.

Mucho me temo, pero creo que el trabajo basura, el trabajo a tiempo parcial, el trabajo que no permite vivir a una persona dignamente y lo mantiene en situación de marginalidad ha venido para quedarse. Se ha instalado confortablemente en la sociedad occidental desarrollada, con el consentimiento de los gobiernos y los sindicatos, en aras de una globalización que predicaba la felicidad infinita.

Es posible romper esta situación y volver a situaciones de partida. No lo veo. Solo veo una salida individual, a nivel de cada persona. Que sea capaz de construir un proyecto de vida, un proyecto personal de acorde a unos valores, principios e ilusiones y vaya descaradamente y firmemente a por él. Los gobiernos están a lo suyo y no se quieren enterar – o si lo saben no lo comunican, no sea que lie una revolución- de cuáles son los derroteros que está tomando el mundo empresarial respecto a su forma de organizarse y el empleo. Además, a esto hay que añadir un sistema educativo, a nivel de todo occidente, altamente obsoleto, que sigue educando clones para una sociedad industrial, la cual ya no existe. No hay visos de que los sistemas educativos pasen de enseñar a hacer a enseñar a crear que es lo que demandan las empresas en el siglo XXI

En cualquier caso, a no desanimarse. Cada uno a nivel individual tiene que coger su futuro en sus manos. Él debe ser el responsable de su destino y determinar si quiere estar entre los precarios o en la élite de los trabajadores del conocimiento. Os animo a leer el libro de Lynda Gratton, Prepárate el futuro del trabajo ya está aquí. Galaxia Gutenberg 2012, que os dará pistas y guía para encontrar un camino en el lado no oscuro.

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