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Un kilo de frustración, por favor

por | Jun 30, 2011 | Area recursos humanos | 0 Comentarios

Un kilo de frustración, por favorSiete menos cuarto. Quince minutos para llegar a rehabilitación. Me da tiempo a entrar en la farmacia. Llevo en la mano una conocida revista femenina que ojeo mientras espero en la cola. En la página 56 un reportaje en el que dos famosas actrices nos enseñan lo estupendas que son. Las fotos son maravillosas. Como dos amigas adolescentes, van de compras, se dan un masaje, nos dan consejos sobre la actitud que debemos tener para ser felices. Mujeres absolutamente exitosas y perfectas. Sigo leyendo.

Entra una chica y se coloca a mi lado. No reparo en ella hasta que se le cae algo al suelo y al incorporarse reconozco entre su pelo enmarañado, la misma cara de la revista. La miro incrédula con disimulo. Lleva un chándal amarillo y unas zapatillas de lona desgastadas. Su cara está totalmente demacrada, tiene unas ojeras enormes y su aspecto desaliñado llama la atención en un barrio como éste. Mientras me devuelven la tarjeta con la que he pagado la escucho pedir un ansiolítico y no puedo dejar de reflexionar, quizás sólo por deformación profesional, sobre el efecto del marketing en nuestras vidas.

Hace años escuche una entrevista de la famosísima modelo Tyra Banks en la que explicaba cómo la frustración se convierte en la herramienta fundamental del marketing. No le falta razón. Un sentimiento que nuestra sociedad ha aprendido a desarrollar para hacernos completamente infelices. Si eres un buen profesional del marketing siempre sabrás cómo conseguir que tu público objetivo quiera ser lo que no es y quiera tener lo que no tiene. Sin límites. De la misma manera que consiguen convencernos de que seríamos muchos más felices si fuéramos como esa perfecta actriz que se va de compras con su amiga y que, de hecho, no existe. Sé que no he dicho nada nuevo. Pero en el momento en el que salí por la puerta de aquella farmacia creí que, como profesional del marketing que soy, no estaría mal recordarlo en voz alta.

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