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Tengo un fracaso para usted

por | Dic 1, 2007 | Area recursos humanos | 0 Comentarios

Tengo un fracaso para ustedParafraseando un conocido programa de Televisión, quiero compartir con vosotros una experiencia frustrante que viví con un cliente no hace mucho, y quiero hablar de algo que no ha salido bien porque parece que lo que se lleva es todo lo contrario, hablar de lo buenos que somos y de lo bien que sale todo… Un compañero de una Escuela de negocios, me decía que cada vez era más difícil escribir buenos casos para discutir en clase, porque a las empresas les gustaba cada vez menos “lavar la ropa en público”…

Bueno al tema, lo que os planteo es un proceso de profesionalización de una mediana empresa en la que la accionista principal es también la creadora y principal gestora del negocio, una empresaria con mucho mérito, empuje y buena visión de negocio.

Esta empresaria planteó que en su empresa los mandos intermedios y los procesos que desarrollaban eran un desastre y que “ya no podía más con tanta incompetencia”.

Con algunas resistencias por parte de ella, lo primero que se planteó fue una evaluación por parte de los mandos intermedios y las personas clave del negocio sobre cómo se estaba gestionando el negocio. ¿Os imagináis los resultados? Sólo algunas perlas: Claridad estratégica y visión=0,  mensajes cambiantes y contradictorios, la gente no entendía bien su contribución, trabajo en equipo inexistente, las reuniones… una pérdida de tiempo.

¡¡Vaya reunioncita con ella para darle feedback!!  Hubo de todo, enfado, negación, desilusión, en fin que aunque se esperaba algo, aquello ¡era demasiado y parecía intolerable que aquellos a los que ella precisamente consideraba unos incompetentes valoraran su gestión de esta forma!… Yo le di un par de semanas para que madurara los resultados y decidiera los siguientes pasos, incluida la posibilidad de parar el proyecto si así lo consideraba.  Tenía muchas ganas de ver cómo reaccionaba.

15 días más tarde nos volvimos a reunir, y lo que percibí es que la información que había recibido le había hecho pensar y replantearse las cosas, aunque eso sí, con el ego bastante tocado. ¡Había esperanzas!.

Lo siguiente fue priorizar con una serie de mejoras que empezaban por su gestión  y que no detallo para no extenderme. El caso es que definir y formular planes de mejora es relativamente fácil, ahora implementarlos eso ya es otro cantar…

¿Al final? Os muestro algunas de las formas en las que llevaron a cabo todo esto:

  • Cuando reunió a su equipo para comentar los primeros resultados por un lado les dio las gracias aunque también hubo bastantes reproches.
  • Se definieron objetivos para las personas con retribuciones variables asociadas, de los que no se hizo ningún seguimiento y que en un momento dado a pesar de haberse cumplido decidió no pagar, aunque finalmente ante el cabreo generalizando de todo el mundo acabó dando.
  • Los mensajes que lanzaban un mes, se cambiaban al mes siguiente, porque según ella, había que ser flexibles y aquello era un “negocio de trincheras”.
  • Las medallas de algunos logros se las puso ella mientras lo que no se había conseguido era por su puesto culpa de sus mandos intermedios, que eran unos incompetentes.
  • Los procesos que implantaron los pusieron en marcha sin gestionar el cambio ni dar la formación e información necesaria, al final la gente siguió haciendo las cosas como siempre.

… Bueno no escribo más, porque según lo recuerdo y lo escribo me vuelvo a cabrear.

He aquí algunos de los pensamientos que ella acabó dando para justificarse: “Hay que hacer funcionar el negocio y todo esto de la gestión de personas es una auténtica perdida de tiempo”… “Nadie mejor que ella, que habían levantado este negocio, sabía como había que seguir y lo demás era pura teoría”.

Que difícil es mejorar cuando eres dueña y señora, y en tu negocio “no te tose nadie” y con nadie tienes que justificarte, y si además se gana dinero, pues mejor que mejor, ¿Se podría ganar más haciendo las cosas de otra forma? …quizás  “pero eso está por ver…”. Uno de los errores que puede resultar fatal es menospreciar el valor de aquello que se ignora.

Creo que a veces cuando se pide ayuda para mejorar, lo que en el fondo se  quiere decir es que “Quiero mejorar, pero que mejoren los otros”. Dicen que se aprende más de los errores que de los éxitos, pero caray ¡¡cómo duelen!!.

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