Si usted está en el cualquier bar, con su cañita recién tirada, esa ración de patatitas y las gafas de sol eternamente engarzadas sobre su nariz, y al lado hay un tipo al que no hace más que sonarle el móvil, que habla molestamente por encima de los demás y que gesticula en exceso, por muy domingo que sea, puede diagnosticarle a su molesto vecino el Síndrome del Empresario. Los empresarios somos esa parte de la especie humana con una cualidad innata para meternos en problemas y estar...