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¿Puedo jugar un rato antes de hacer los deberes?

por | Abr 20, 2008 | Area recursos humanos | 0 Comentarios

“La educación es aprender aquello que ni siquiera sabías que no sabías”
Daniel J. Boorstin

Tengo la sensación que cuando un tema de conversación surge recurrentemente en nuestras conversaciones con amigos, conocidos, compañeros de trabajo, proveedores y  clientes, es porque es un tema de importancia para la sociedad y ¡¡mira tu por donde!! ayer cuando me dirigía hacia una agradable comida, iba dándole vueltas a la cabeza y, nada más reunirme con mi comensal, el tema que apareció sobre la mesa fue precisamente este.

No hay duda – pensé – en esta sociedad hay algo que no funciona:

LOS DEBERES DEL COLEGIO DE NUESTROS HIJOS

Parece ser que a una gran cantidad de padres nos preocupa la carga de trabajo que sistemáticamente nuestros hijos traen a casa, y que no son solo los días “laborables” sino también los fines de semana.

 

Los argumentos para dicha práctica desde los Colegios son bien conocidos: necesidad de elevar su preparación y conocimientos, afianzar lo visto en clase, adquirir hábitos de trabajo constante y continuado, ocupar “las largas horas de ocio tras el Colegio” (¿????¿) …..

 

La realidad es que deben dedicar gran parte de “su tarde” a realizar “deberes” de CONO, de MATES, de LENGUA, de INGLÉS,…. Además, evidentemente, de las clases extraescolares que les proporcionamos con el sano de interés de prepararles convenientemente para que lleguen a ser HOMBRES/MUJERES de provecho y con oportunidades en un mundo cada vez más competitivo: deportes varios, ajedrez, pintura, música, 3º idioma, ya sean los habituales o lo más innovador: CHINO, y en algunos casos clases de refuerzo, por si acaso…….

 

Y sin embargo y al mismo tiempo, todos hablamos de la nueva tendencia, que decimos estamos tratando de implementar en nuestras organizaciones, conducente a la conciliación de la vida personal y profesional.

 

Pero…¿estamos realmente intentando implementar un verdadero interés por llevar a cabo otras actividades enriquecedoras, fuera de nuestro horario de trabajo, al respetar un equilibrio de dedicación a cada uno de nuestros ámbitos de vida? Ó ¿estamos tratando de preparar a nuestros hijos para una larga dedicación al trabajo, con dilatadísimas jornadas?

 

Les estamos haciendo ver que con el tiempo fijado para el colegio no es suficiente y tenemos que llevarnos trabajo a casa, también para el fin de semana, tal y como hacemos los padres, acostumbrándoles a que se entretengan viendo un rato la TV o haciendo esos deberes que aún les quedan, mientras papá o mamá terminan en el  ordenador unas cosas de la oficina, que son muy urgentes.

 

Tal vez, como en algunas organizaciones, deberíamos potenciar el desarrollo y el enriquecimiento de las personas con algo más de creatividad, estableciendo un nuevo elemento para desarrollar talento y retenerlo:

salir al campo, de excursión, ir al parque, … ver una peli, una obra de teatro, un guiñol…leer un libro, acceder a historias, a otros mundos, a otras formas de pensar…escuchar músicas diferentes,…una exposición: pintura, fotos, trenes, miniaturas, …..

 

Todo ello a nivel nacional o internacional, en función de las posibilidades; en español, inglés, otro idioma, incluso en CHINO.

 

Perfectamente pueden aprender a reportar estas experiencias a sus superiores // profesores, donde deberán dejar también constancia de sus sentimientos, de sus nuevas ideas y de lo que han aprendido relacionado con sus estudios concretos y lo que pueden poner en práctica en el  propio Colegio, generar curiosidad, ofrecer sugerencias, y ¿por qué no?, incluso el inicio de una I + D + i.

 

Probablemente el obstáculo es que los adultos estamos acostumbrados a trabajar como lo hacemos, sin buscar ese punto de innovación, separando en exceso nuestros mundos laboral-personal, donde la balanza siempre se inclina del primero y por ello cuidamos poco el segundo, y tratamos de inculcar estos valores en nuestros chavales, llevándoles a clonar nuestras dedicaciones en su mundo infantil, reduciendo sus tiempos de juegos y ocio, considerándolo una “perdida de tiempo”.

 

No nos damos cuenta, que se trata tan solo de ocuparles en la medida que nosotros lo estamos, porque no tenemos ese tiempo que compartir, que en definitiva es nuestra experiencia de vida.

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