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Lecciones de cine

por | Feb 9, 2009 | Learning experience | 0 Comentarios

El cine es el único laboratorio que tenemos aquellos que nos dedicamos a la formación de personas. Es un magnífico instrumento para aprender comportamiento humano y de gestión de personas. Esta semana he visto dos películas excepcionales, de esas que te vuelven a reconciliar con el cine. Se trata de La Duda y Revolutionary Road.

La Duda. Con unos valores cinematográficos excepcionales pone de manifiesto lo que “los chismorreos”, los bulos, la difamación pueden hacer. Si te difaman date por muerto. ¿Qué podemos aprender?

Hay estilos directivos opuestos que pueden llegar al enfrentamiento y destrucción.

o La hermana Aloysius Beauvier (Meryl Streep). Directora del colegio San Nicolás. Directiva de mano de hierro, autoritaria, al viejo estilo. Las cosas no pueden cambiar ni moverse. El colegio debe permanecer impasible al cambio de los tiempos.
o El padre Flynn (Philip Seymour Hoffman). Un sacerdote empático, amable, agradable de trato, que se da cuenta que los tiempos cambian y por lo tanto el estilo de dirección tiene que cambiar. Hay que ser más tolerante, más comprensivo, dialogante.

El odio y la incomprensión. La hermana Aloysius no entiende no comprende al padre Flynn. Quiere que desaparezca de su vida y que mejor cosa para ello que destruirlo.

Se crea un bulo una difamación. La hermana Aloysius, en base a hechos circunstanciales y que le confieren una certeza moral, teje una trama de difamación: el padre Flynn abusa sexualmente de un alumno negro (Donald Millar), al que presta bastante atención y apoyo.

Tienes clara la meta. El todo vale. La madre de Donald (Vila Davis) mantiene una conversación con la hermana Aloysius. La madre de Donald tiene claro lo que quiere para su hijo. Que salga del gueto en el que está y para ello tiene claro que acabar en el colegio en el que está le permitirá poder ir a un instituto de prestigio y luego a la universidad y si un cura, que le está ayudando para que recorra ese camino, abusa esporádicamente de él, no pasa nada, entre otras cosas por el hecho de que Donald ya ha dado síntomas de homosexualidad, por eso le propina palizas su padre.

El padre Flynn contraataca con un sermón sobre los chismorreos. Una persona se confiesa con un cura y le dice, padre he practicado chismorreos ¿es eso malo? Sí le dice el confesor. Rezaras un padre nuestro. Qué bien dice la pecadora. Un momento, no tan deprisa le dice el confesor. Antes irás a tu casa cogerás una almohada subirás al tejado y la rajarás con un cuchillo. Luego vuelves y me lo cuentas. Así lo hace la pecadora. Este le pregunta ¿qué ha pasado cuando has rajado la almohada? Oh! Padre miles de plumas se han esparcido por el aire. El confesor le dice: pues ahora vas y las recoges una a una. Ella responde eso es imposible padre.

Cuando no tienes muy claro si podrás ganar la batalla tal vez lo mejor sea poner tierra por el medio, a fin de no perjudicar a otros. El padre Flynn opta por pedir el traslado.

Un proceder no correcto te pude acabar destruyendo por dentro. La hermana Aloysius sale vencedora. Pero la no certeza, la no prueba de que ha obrado correctamente acaba por destruirla, por hundirla.

Ten cuidado, observa, percátate de las conductas hacia a ti de todos los que tienes próximos, puede que tu forma de ser no les sea agradable o acorde con su forma de pensar y ser. Entonces ojo, puedes estar en peligro, un chismorreo puede estar creciendo en tu entorno.

Bueno de Revolutionary Road os hablo otro día.

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