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¡La vida empieza a los 46!

por | Dic 28, 2010 | Area recursos humanos | 0 Comentarios

¡La vida empieza a los 46!Esta es la maravillosa afirmación que hace la revista The Economist en el artículo de portada de su número especial de Navidad. En concreto lo titula “La alegría de hacerse mayor o por qué la vida empieza a los 46 años”… Como me hizo enorme ilusión el titular, no tardé ni un minuto en abrir la revista por la página 33.

Sorprende en cualquier caso tal  afirmación en una revista económica, pero ahí precisamente se centra el desarrollo del artículo, en hallazgos procedentes de economistas heterodoxos que -ajenos a enfoques de la Economía tradicional cuya unidad de medida es el dinero-, creen en la relación directa entre dinero y bienestar y han decidido ir directamente al meollo de la cuestión y medir la felicidad. Curiosamente, este concepto ya se incorporado a la política, donde tanto Sarkozy como Cameron ya emplean los resultados extraídos de los estudios que encargaron realizar a Gallup o al Eurobarómetro sobre la satisfacción o el bienestar nacional, pero estas compañías ya realizan estudios sobre esta variable a nivel mundial.

La respuesta a la pregunta ¿Qué hace a la gente feliz? se ha clasificado en cuatro grandes factores: género, personalidad, circunstancias externas y edad.

Respecto al género, las encuestas dicen que las mujeres somos ligeramente más felices que los hombres, pero que también sufrimos más bajones y depresión. Por tanto lo que les no cabe duda es que las mujeres sentimos las emociones de manera más extrema…

Por otra parte, estudian el factor personalidad a través del equilibrio entre los rasgos introversión y extraversión, pero establecen asimismo que los introvertidos no destacan especialmente en inteligencia emocional, y que por tanto la capacidad de gestionar las relaciones con otros, y el sentido de pertenencia a un grupo donde se es aceptado y querido es un componente fundamental para la felicidad.

Las circunstancias externas se revelan como el factor más impreciso que plantea el estudio, puesto que tienen en cuenta una miscelánea de elementos: nivel de estudios y de ingresos, relaciones (tener pareja estable o no) y salud y finalmente la casuística es tan amplia, que sólo a través de los grandes números de los estudios sociológicos adquieren sentido macro, por ejemplo comparando países. Así señalan que los ciudadanos más felices del planeta son los Daneses, mientras que los más infelices son los Búlgaros.

Y vamos con la edad. Los analistas plantean que la felicidad describe una curva en forma de “U”, y que curiosamente, esta curva aplica a todas las sociedades estudiadas. El resultado no les sorprenderá si su lectura ha llegado a este párrafo: efectivamente, en la gran mayoría de países las personas son menos infelices en sus cuarentas y principios de los cincuentas, y la media se encuentra en los 46 años. ¿Por qué? Estudiosos de prestigiosas universidades señalan que no tiene tanta relación con factores externos como los señalados en el punto anterior, como con cambios internos, en la actitud de las personas, evidencias tan sencillas pero tan importantes como aceptar nuestras fortalezas y conocer nuestras debilidades; admitir que no podemos agradar todo el tiempo a todo el mundo y dejar así de perder el tiempo; reconocer nuestra propia mortalidad y enfocar nuestra vida a aquello que es realmente importante en un horizonte temporal; vivir el presente y enfocarnos en las cosas que importan ahora. Además, los estudiosos destacan que esta curva en forma de “U” tiene consecuencias positivas más allá de lo emocional, puesto que las personas más felices también están más sanas (tienen mayor resistencia a los virus) y también son más productivas, equilibrando la futura y posible pérdida de habilidades cognitivas.

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