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Hablar en público. Miedo escénico

por | Abr 25, 2011 | Area recursos humanos | 0 Comentarios

Hablar en público. Miedo escénicoDicen los expertos en piscología,  que el miedo escénico causado por el hecho de hablar en público es el segundo miedo que más pesa sobre el ser humano, después del miedo a la muerte. Parece un poco exagerado, pero lo cierto, por mi experiencia, es que he visto y veo muchas personas, de gran valía intelectual con brillantes ideas, deshacerse como un azucarillo ante la obligación de tener que hablar en público, ya sea en un aula, en un auditorio o en una presentación ante un cliente.

Cierto que causa respeto dirigirte, tú solo, siendo el centro de todas las miradas a un grupo de gente. Ponerte a hablar y oír tu propia voz y ver las expresiones de la gente. Pero de ahí a tener miedo debe mediar un buen trecho. Hay que desterrar el miedo a hablar en público, máxime cuando ello es un instrumento claro de comunicación y como tal debes usarlo.

Unas ideas brillantes unos contenidos atrayentes pueden verse arruinados por la torpeza al hablar en público. Esta es una de las técnicas que más pronto deberían aprender nuestros jóvenes. A la vez que deberían aprender que la forma de llegar al público no está tanto en lo que dices sino en cómo lo dices. El como en la comunicación es muy importante. El generar expectación e interés en lo que dices, aún  cuando ello parezca muy simple. Hay que tener en cuenta que no retenemos más allá del 15% de lo que escuchamos

Unas sencillas reglas pueden ayudar de forma efectiva a salvar el miedo escénico a hablar en público. Veamos:

· Prepara lo que tienes que comunicar. Ensáyalo delante del espejo. A una presentación o charla en público hay que ir preparado, tanto sabiendo, conociendo lo que se dice, como en la pose, la acción  que voy a adoptar. Por lo tanto el ensayo previo puede ayudarte a ganar confianza y seguridad.

· Si utilizas material que se proyecta (ppt o similares) no las llenes de texto. Utiliza frases cortas y mejor aún imágenes o dibujos. No hay pero cosa que presentar una transparencia toda llena de texto. Agobia al auditorio.

· Recuerda que la transparencia o el material proyectado no es el centro. El centro debes ser tú, con tu voz, tus silencios, tus expresiones, tu movimiento. Tú eres el ponente. Así que lo mejor es que te olvides de la transparencia. Esta te debe servir a modo de guión o referencia, nada más

· Como he dicho tú eres el centro. Debes conseguir ser el centro de atención. Presentarte de forma breve pero adecuada, si es que el auditorio no te conoce, viste adecuadamente para la ocasión y mantén unos gestos relajados. No cruces los brazos, no juguetes con tu cara u otras partes del cuerpo, no te metas las manos en los bolsillos. Las manos siempre por delante y lo brazos de medio cuerpo hacia abajo, con actitud abierta. Si estás nervioso o eres nervioso coge un lápiz, bolígrafo o tiza en una mano y juguetea discretamente con ello.

· Inicia la charla con alguna frase ingeniosa, con algún chiste o con algo de última hora que haga referencia a la charla. Comienza por sorprender al auditorio. Haz que se centren en ti. Si tienes ocasión y ello se propicia muévete entre el público. No te quedes nunca en una posición fija demasiado tiempo y siempre habla de cara al auditorio. Nunca hables mirando a lo proyectado. Ahí no está el público.

· Las modulaciones de voz, los silencios, el pasar la mirada por encima de la gente, nunca fijes mas de dos segundos la mirada en alguien, incomoda, el lanzar preguntas retóricas. Ayuda de manera decisiva a retomar el interés y a centrarlo en ti.

· Domina los tiempos. Si tu intervención va a ser de 30 minutos que sea de 30 minutos no te vayas a los 45 o 50. Ello es síntoma de que la charla o conferencia no está preparada o medida para el tiempo asignado.

· Si estas en una conferencia, charla o presentación a un cliente no hagas preguntas directas que necesitan contestación. Incomoda al público y puede molestar al que se la diriges. Si que puedes hacer preguntas retóricas. Aquellas que nadie espera contestar y que solo el conferenciante sabe la respuesta. Marcan un hito de atención

· Por último, pero no menos importante. Olvídate del público. Olvida que estas, casi desnudo, delante de 20, 50 o 500 personas. Piensa que estás tú solo. Que nadie te observa. Y de hecho es así. Las razones por las que uno asiste a una charla, conferencia o presentación son muy variadas. Unos tienes interés, pero muchos están ahí porque no tienen otra cosa mejor que hacer. Así que no pienses que miles de ojos te examinan. No es cierto. Solo pondrán atención en ti cuando lo que digas llame la atención o al tiempo tu forma de dirigirte a ellos les provoque ganas de prestarte atención. Para entonces, si eso ocurre, ya te has ganado al auditorio.

Hay que eliminar el miedo escénico. Hablar en público es una técnica más, que se domina con la práctica. La práctica progresiva de la técnica hace que la persona coja confianza y seguridad. Pero una técnica que puede ayudarte mucho en tu camino, que te puede hacer aparecer brillante ante los demás. Ánimo sin miedo. Ponte a ensayar hoy mismo.

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