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El que busca, HALLA

por | Sep 26, 2008 | Learning experience | 0 Comentarios

“No es la respuesta lo que te ilumina, sino la pregunta”
Eugène Ionesco.

Tras las merecidas vacaciones nos hemos vuelto a encontrar con los mismos artículos de todos los años, el síndrome postvacacional, el “Burnout ó quemado”, el temido regreso a la rutina, etc., etc., y, aún a fuerza de resultar insufriblemente repetitivos no puedo dejar de leerlos siempre con el afán de encontrar algo novedoso, algo diferente, algo que permita encontrar una clave que mejore y facilite el temido regreso a lo que es y viene siendo nuestro cometido diario.

Y un año más me encuentro con el mismo pensamiento, no será simplemente que nos volvemos a encontrar con nuestras insatisfacciones, con nuestros problemas, con nuestra falta de interés y motivación por lo que hacemos y hacía quienes lo hacemos, a la vez que volvemos a enfrentarnos con nuestra falta de “valor”, proactividad o decisión para afrontar el SUEÑO, ese que sistemáticamente tenemos de cómo y de qué manera sería el entorno y las actividades profesionales que nos harían sentirnos bien, o en las que SOÑAMOS, podríamos sentirnos bien.

Y creo firmemente que en ocasiones está al alcance de nuestra mano y que sin embargo, la mayoría de los prejuicios y preconcepciones con las que nos conducimos nos impiden ser conscientes de ello y dirigirnos hacia esa solución.

Todos somos conocedores de que muchos de los males que están afectando a una gran mayoría de insatisfechos trabajadores, se asienta de forma sistemática en una falta de comunicación en la empresa, ….. qué digo en la empresa, ¡con nuestros jefes y superiores!.

Los Jefes presuponemos lo que les pasa a nuestros colaboradores, sacamos conclusiones de sus actuaciones, en ocasiones interpretamos con nuestros propios criterios y formas de actuación, proyectándolos en los demás, otras veces, extraemos experiencias de amigos o conocidos, o del último libro de autoayuda que estamos leyendo y, en el mejor de los casos, de algún ejemplo que hemos visto en el último curso de Liderazgo que la empresa nos ha impartido.

Al mismo tiempo, los colaboradores presuponemos, que nuestros Jefes son de tal o cual manera y a partir de ese etiquetamiento, nada de lo que hagamos o digamos, cambiará el panorama.

Por tanto, nos atrincheramos en el mismo criterio y no somos capaces de buscar otra manera de entender al otro y de hacernos entender

¡En definitiva! Nos instalamos en la más absoluta de las INcomunicaciones.
El otro día estábamos en una reunión con los altos directivos de una compañía, en la que abordábamos los resultados de un Proyecto destinado a detectar las necesidades de desarrollo en el grupo más operativo y estratégico de la empresa, con el objetivo de optimizar sus resultados a través de mejorar y eficienciar sus actuaciones profesionales. Sorprendentemente en un momento dado se nos preguntó sobre cómo habíamos conseguido conocer algunos sentimientos que claramente determinaban el comportamiento de alguno de sus colaboradores.
La respuesta fue inmediata: PREGUNTÁNDOSELO

Y aún ahondamos en ello. Si nosotros preguntamos ¿Cómo te sientes en tu trabajo? ¿Cómo te encuentras? A poco que uno desee mejorar la situación, creer que está en condiciones de hacerlo, nos revelará su estado, sus insatisfacciones, sus pequeños o grandes desencantos y si seguimos preguntando nos manifestará sus propuestas de mejora.

Solo hemos de brindarle la ocasión de hacerlo y a lo mejor es que no estamos acostumbrados a preguntar : ¿COMO TE SIENTES?; a lo mejor, porque nos da miedo escuchar la respuesta; a lo mejor porque ni nosotros mismos hemos sido capaces de hacernos la misma pregunta y analizar de qué manera podemos mejorar esa situación; a lo mejor porque nos da miedo el compromiso que surge de forma natural y se implanta en nosotros……

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