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Diferentes formas de sentirse bien

por | Ene 4, 2011 | Area recursos humanos | 0 Comentarios

Diferentes formas de sentirse bienPara empezar el nuevo año con buen pie, o mejor pie dichoso, quiero hacer referencia al reportaje que El Magazine de El Mundo le dedicó a la felicidad un número monográfico el pasado Septiembre y entre otros artículos, incluyen un listado de “Las 30 formas de ser dichoso”.

Quiero compartir mi particular selección de ideas que, con coste cero, considero pueden mejorar cualitativamente nuestra calidad de vida practicadas con regularidad:

Valorar lo importante: valorar las pequeñas cosas importantes de la vida es algo que hacen los pacientes operados de cáncer o las víctimas de accidentes graves y gracias a lo cual, presentan niveles más altos de felicidad.
Dar las gracias: está relacionado con el punto anterior. Dar las gracias, reconocer  y valorar en nuestro interior lo importante de la vida e incluso las cosas aparentemente menos valiosas, genera a su vez más pensamientos positivos.
Meditar: La parte del cerebro responsable de la felicidad (el hemisferio derecho) muestra mayor actividad en las personas que practican la meditación.
Reír: Durante la carcajada un gran número de sustancias cerebrales (endorfinas, noradrenalina, dopamina, serotonina…) se ponen en acción haciendo que nuestro cuerpo y nuestra mente entren en un estado armonioso de relajación, felicidad y plenitud.
Respirar profundamente: La práctica diaria de la respiración profunda o abdominal (inhalar el aire llevándolo al abdomen) equilibra las emociones y permite que estemos más relajados; el estrés se verá reducido y nuestro día será más placentero.
Visualizar cosas positivas: Según Eduardo Punset en ‘Viaje a la felicidad’, con la simple expectativa de visualizar cosas positivas y placenteras, los flujos de dopamina se ponen en marcha, generando la sensación de bienestar que nos encamina con nuestra actitud a que esos planes lleguen a materializarse.
Llevarse bien con la familia: citando a la psicóloga Alejandra Vallejo-Nájera, “La familia es la escuela del amor del ser humano y su refugio”. Las personas que se sintieron queridas durante su infancia, son ahora personas más felices.
Rodearse de personas felices: La felicidad es contagiosa. Los seres humanos somos sociables por naturaleza y el bienestar y la salud de una persona afecta a cuantos le rodean.
Dar (y recibir) abrazos: las terminaciones nerviosas transmiten el roce de piel contra piel hasta el cerebro, activando la secreción de endorfinas, la hormona que estimula los centros del placer en el cerebro u hormona de la felicidad.
Trabajar en algo que le guste: si el trabajo tiene significado para uno mismo, es importante para usted y además le da gusta lo que hace, aumentará su felicidad.

Os recomiendo encarecidamente aprovechar estas fechas de la Navidad y de fin de Año para ponerlas en práctica. Creo además que como “resoluciones de Año Nuevo” no tienen precio, porque son retadoras pero alcanzables. ¿Lo ven posible? ¿Qué esperan para empezar?

¡Feliz Año!

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