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Yo soy el conseguidor

por | Ene 21, 2008 | Coaching | 0 Comentarios

Resulta sorprendente comprobar como un Directivo te desgrana las funciones que va a desempeñar ese colaborador que tu tienes el encargo de encontrar. Me refiero sobre todo a un colaborador directo, que depende directamente de él y que en el mayor número de ocasiones se incorpora a un equipo de trabajo, con colaterales que, salvando territorios geográficos, grupos de producto o sectores empresariales, el “core” de sus funciones es prácticamente semejante.

Bueno pues en estos casos, las “funciones a desempeñar” son exactamente las mismas que las que su Jefe asume, pero en menor volumen de magnitud, ni más ni menos. Eso lleva a que necesariamente le preguntes con toda tu diplomacia y delicadeza, cual es por tanto su responsabilidad, su principal actividad y la respuesta de forma sistemática se repite: “conseguir que todo eso lo consiga cada una de las personas de mi equipo…..”.

Pero al mismo tiempo resulta sorprendente, al menos hoy por hoy todavía para mí, escuchar a un candidato a una nueva posición, que su motivo de cambio, su disponibilidad para acceder a una nueva empresa, viene motivado por  la falta de margen de actuación que encuentra en su Jefe, ya que se dedica a controlar, a hacer un seguimiento exhaustivo de su trabajo, entrando en el día a día, acompañándole en las tareas cotidianas: en una reunión con su equipo, en una negociación con un proveedor, con un cliente, en ver como va haciendo el seguimiento del presupuesto previsto, que sistemas de control utiliza, etc., etc. En suma, que casi duplican la dedicación a la tarea y, lo que es más importante, endentece el ritmo del colaborador, porque éste aún tiene que ofrecerle detalles para que pueda conocer la situación en su conjunto. De esta manera, la única diferencia entre uno y otro estriba en que el Jefe repite esta misma ocupación con todos y cada uno de los integrantes del equipo.

Quiero recordar que se habla de un cierto tiempo a esta parte de escasa productividad del país, de encarecimiento de los costes empresariales, etc.

Y yo me pregunto ¿no estamos ante un problema de liderazgo?, ¿no será que cada vez con mayor frecuencia hemos pasado del principio de Peter de alcanzar nuestro máximo nivel de incompetencia a alcanzar el nivel en el que se presupone que mi trabajo lo hacen los demás y yo soy el conseguidor?. ¿No será que estamos ante una población directiva, insegura en sus funciones de responsabilidad, con escasa iniciativa para abordar nuevos caminos, para allanar el terreno, para centrarse en el crecimiento y el desarrollo de las personas a su cargo, como medio de conseguir entre todos juntos nuevos, diferentes y mejores resultados….? .

Tal vez resultaría más conveniente reclamar que nuestros directivos asuman la tarea de desarrollar una nueva generación de líderes, sin miedo a que se conviertan en su competencia, muy al contrario, que partan de la creencia de que son los verdaderos artífices de una generación competente en el management de personas, donde tan solo los malos hábitos que todos hemos sufrido y ejercido, sean erradicados y nunca más emulados.

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