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Un futuro sin fronteras

por | Mar 10, 2022 | Experiencia de Empleado, futureofwork | 0 Comentarios

Puede resultar paradójico, pero en estos tiempos de guerra en los que las fronteras se cierran y el sentido común invita a no moverse demasiado, yo he decidido hacer un viaje por 192 países en tan solo 6 días, 78 Kilómetros, 105.065 pasos y 1.428 fotos. Un viaje tremendamente inspirador repleto de ideas, experiencias, visiones, sonidos y sabores capaz de acercarme a un pedacito del futuro que nos aguarda. Y os aseguro que es un futuro increíble.

¿Dónde he ido? A la expo de Dubai 2020.  Un viaje por todos los países del mundo para mostrar sus avances y que, por primera vez en la historia de las expos, no estaba dividido por localizaciones geográficas sino por temáticas: Oportunidad, Movilidad y Sostenibilidad. De nuevo, el concepto de las fronteras espaciales y temporales se diluye. Trataré de explicaros como pasado, presente y futuro se conectaban a una velocidad supersónica en mi recorrido de seis días:

He visto el primer alfabeto (1.400 A.C en el reino de Ugarit de Siria), he escuchado la primera canción de la Humanidad encontrada en Mari, y he podido contemplar en el pabellón de Etiopía a Lucy, el esqueleto real del primer homínido; he caminado por una una pasarela móvil que me ha llevado a tocar un trocito de la luna en el pabellón de EE.UU., he atrapado la niebla en el pabellón de Suiza y he vivido a través de la realidad aumentada la experiencia de los viajes en un avión del futuro en el pabellón de los Emirates Airlines. Mientras, he podido admirar el arte local iraní a través de una alfombra de más de 5 millones de nudos, he disfrutado también de la diversidad cultural en un inolvidable concierto de música de salsa interpretada por un grupo de músicos africanos y árabes y he experimentado en el pabellón alemán la educación del futuro, más personalizada, interactiva y juguetona.

No hay fronteras en cuanto a la innovación y el conocimiento. He visitado laboratorios de diversidad de energía renovables. He escuchado a mujeres inspiradoras con diferentes perspectivas y narrativas en el Pabellón de la Mujer patrocinado por Cartier, para celebrar la importancia del rol de mujeres conocidas y desconocidas a lo largo de la historia. He leído y aprendido sobre proyectos realizados por innovadores y emprendedores sociales de todo el mundo.

Otra de las fronteras pulverizadas en la expo de Dubai 2020 es la que separa realidad e imaginación. Y aquí va una muestra ello: he caminado sobre aguas audiovisuales, he visto flores que giraban como carruseles, he regado jardines verticales, me he mojado en la fuente más increíble que he visto: la “Water Feature”, una fuente futurista en la que el agua desafía la gravedad. He asistido a coloridos desfiles de halcones dorados, caballos gigantes, contorsionistas entre flores, bandas musicales, hombres mariposa, danzas tribales, paracaidistas que caían del cielo rodeados de aviones supersónicos y robots camareros que llevaban comida de un sitio para otro. He visto cerebros mecánicos abrirse y caballos galopando en el cielo digital de algunos pabellones. Me he subido al ascensor más grande del mundo que puede transportar a más de 160 personas a la vez y a un jardín que se elevaba en el cielo para contemplar una magnífica panorámica de la Expo. He estado en la plaza Al Wasi, con su enorme cúpula que de día impresiona, pero de noche es todavía más espectacular. La superficie de proyección 360° más grande del mundo. Una cúpula mágica y gigantesca que, con sus increíbles espectáculos audiovisuales, lo mismo te transportaba a un viaje espacial o a rezar a en una mezquita.

Tampoco hay fronteras en lo que a sabores se refiere: he hecho un viaje gastronómico por el mundo y he probado comida africana, árabe, india, thai, japonesa, vegetariana, he saboreado donuts rellenos con caramelo salado, he bebido te de menta y he podido degustar café de azafrán.

Fuera de la Expo en Dubai, me he subido a la noria más alta del mundo, he visitado el barrio más artístico “alserkal avenue” y he visitado el recién inaugurado Museo del Futuro, en que me he subido a un ascensor sideral y me he postulado como candidata a varios puestos: piloto de flota de asteroides, biodiseñadora o instructora de conductores de robots en la luna, entre otros. He visitado su biblioteca genética y hasta he probado diferentes terapias para desconectar de la tecnología.

Ahora de nuevo en mi casa, vuelvo al presente, con la sensación de haber hecho un viaje por un futuro más sostenible en el que la Humanidad vive en armonía entre la naturaleza y la alta tecnología; un futuro más conectado donde la tecnología rompe las barreras del mundo físico y virtual; un futuro con más oportunidades para transformar todas las ideas en realidad. Y, sobre todo, un futuro sin fronteras donde el talento se proyecta para alcanzar un futuro mejor independientemente de tu país, raza, sexo o religión.

Y a pesar de un presente convulso en el que se inician guerras inquietantes… quiero ser optimista, porque lo único cierto del futuro es que todavía no existe… Así que anclándonos en lo que de verdad importa, aprendiendo del pasado y actuando en el presente, podemos crear un futuro mejor ¿Nos ponemos a ello?

Tomorrow is today

 

Elena Méndez Díaz-Villabella
Dtora. red enEvolución

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