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Humildes reflexiones

por | Dic 11, 2007 | Coaching | 0 Comentarios

¿Es posible liderar desde la humildad?

No. Posible, no. Es necesario.

La diferencia entre el liderazgo y la autoridad es precisamente ésa.

El liderazgo surge de la humildad. De, teniendo un proyecto, tomar conciencia de nuestras limitaciones y por lo mismo de la necesidad de salir de nosotros en busca de los demás para que aporten nuevos  y mayores valores; el liderazgo hay que ganárselo.

La autoridad, en cambio, viene dada externamente por alguien que te unge con el “manto del poder” y, por ello, no necesitas salir fuera. Para sobrevivir basta con el binomio: ungidor y ungido.

Decía Hemingway que “el secreto de la sabiduría, del poder (entendido como “capacidad para”) y del conocimiento es la humildad”.

Cuando preguntamos a alguien cuál es el secreto, (por ejemplo para mantenerse en tan buena forma), lo que vamos buscando es que nos cuente qué es lo que hace para mantenerse así.

Así pues, no es que la humildad sea el poder, la sabiduría y el conocimiento, es que es el primer paso para que surja el poder, la sabiduría y el conocimiento o, mejor aún, es el  motor, la lanzadera, el trampolín para alcanzarlos.

La humildad no es un punto de llegada, no es la meta final es el paso previo para salir con más fuerza (poder), para alcanzar la sabiduría, para ensanchar tus conocimientos.

Humildad como reconocimiento de tus propias limitaciones, de ser un elemento más en un conjunto, de tener conciencia de que cada uno tenemos una forma de ver  y entender lo que nos rodea, pero que existen otras muchas formas  de ver y entender que poseen otros, que tienen un valor tremendo y que si no salimos de  nosotros mismos y escuchamos a los otros desaprovecharemos la oportunidad de sacarlo a la luz.

Cuando se llega al poder por vías distintas de la humildad y sin ser resultado de la humildad, tenemos al “pre”-potente: el que llega al poder “antes” de pasar por la humildad, es el poder “a priori”, el ejercicio de la autoridad.

El conocimiento sin humildad se convierte en dogma.

Humildad es el punto de partida para trascender la  propia limitación, es el inicio del aprendizaje.

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