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¡Atención! Estás aquí y ahora

por | Mar 18, 2008 | Coaching | 0 Comentarios

Hace unos meses, asistí a una conferencia de un conocido gurú del management español en la que hablaba de los hallazgos y avances para el mundo empresarial de lo que se ha dado en llamar “la nueva psicología positiva”. Comentaba, por ejemplo, la importancia de “fluir con la tarea”, como un descubrimiento de dicha corriente psicológica. Yo me sorprendí y se lo hice saber, porque este concepto lleva muchos siglos descubierto, promovido y practicado por la filosofía zen. O sea, de psicología positiva, nada de nada. Y de verdad, siento discrepar de lo que dice un peso pesado del liderazgo español, pero la evidencia es total.

Fluir con la tarea es un estado en el cual estamos concentrados plena y totalmente en la actividad que estemos desarrollando, evitando todo tipo de interferencias o interrupciones. Es un estado donde no hay resistencia, donde hay una conexión total entre uno mismo y la tarea, y somos extremadamente efectivos. El tiempo vuela, mejor dicho no tenemos conciencia del tiempo. Y en este estado, somos capaces de sacar lo mejor de nosotros mismos, desarrollar el máximo potencial.

El mayor obstáculo que nos encontramos no es externo (interrupciones telefónicas, entradas al despacho de personas) sino interno. Por ejemplo, nuestros pensamientos sobre el pasado, incluyendo los que se refieren a hechos sucedidos hace tan sólo 10 minutos, y también los pensamientos sobre el futuro, anticipando hechos que no han sucedido aún y que en el 90% de los casos, nunca sucederán.

Esta tendencia frenética de nuestra mente a viajar y vivir en el pasado o en el futuro desgasta mucha de nuestra energía y reduce drásticamente nuestra productividad. Y por cierto, aumenta el estrés de forma galopante. Un ejemplo es cuando estamos escribiendo un e-mail a un colaborador, y al mismo tiempo estamos pensando en lo mal que dirigimos la negociación de ayer con un cliente, o pensando con ansiedad cómo se desarrollará la reunión con nuestro jefe por la tarde. ¡Anticipamos constantemente! Y esto nos desconcentra y desplaza la atención de lo verdaderamente importante, que es la tarea que tenemos delante de nuestras narices, y en la que debemos poner toda nuestra atención.

¡Atención! Creo que la “atención” es una palabra que debemos reivindicar en el mundo empresarial. Mantenerse atento en el momento presente para hacer lo que tenemos que hacer en este instante, de la manera más concentrada y perfecta posible. Esto no es incompatible con el hecho de planificar el futuro, que es necesario. Pero no es lo mismo planificar el futuro que vivir en el futuro. No es lo mismo aprender del pasado, que vivir en el pasado preguntándonos “¿Por qué hice esto?… ¿Por qué me ha pasado aquello?”

Fluir con la tarea, mantenernos atentos, estando en el presente, aquí y ahora. La lucidez y el poder que proporciona entrenar estos estados en nuestro trabajo puede mejorar exponencialmente nuestra capacidad profesional y nuestro equilibrio personal. Merece la pena entrenarlo y potenciarlo cada día.

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