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Adiestrar, Informar, Formar, Trans-formar

por | Jul 1, 2008 | Coaching | 0 Comentarios

El “training on the job” tiene como objetivo básico el adiestramiento para realizar operaciones de tipo psicomotriz.

La formación académica sobre todo está orientada a aportar información.

La formación empresarial dedicada a los directivos en cuanto tales se enfoca a dar “forma”, es decir, en la mayor parte de los casos los cursos y seminarios, aportan comportamientos, en general apoyándose en herramientas, sistemas o procedimientos y en algunos casos apoyándose en situaciones vivenciales más o menos bien dramatizadas.

Los adiestramientos recibidos, pongamos por ejemplo de nuestra vida más común el conducir, nadar o montar en bici, perduran en el tiempo y difícilmente se olvidan.

La información recibida en nuestra formación académica desaparece con facilidad y en un plazo relativamente corto, tan sólo nos queda el “músculo mental” que hayamos  desarrollado en el proceso de reflexión más allá de la memorización.

La formación en habilidades y comportamientos directivos se pierde habitualmente a los dos meses, a menos que hayamos hecho un esfuerzo de mantenimiento y autoseguimiento hasta haberlo convertido en un hábito, en un comportamiento que hemos repetido tantas veces que ya nos sale espontáneamente y sin pensarlo.

La transformación, por el contrario, supone “dar la vuelta al calcetín”, es un cambio radical que previamente ha necesitado del transformado una decisión de riesgo, saliéndose de su situación de confort para aventurarse a posicionarse como persona en una situación nueva y desconocida de la que sólo se tiene una

Transformar significa cambiar desde dentro y se refiere a los cambios profundos que se producen en una persona.

Supone cambios en la forma de vivir, percibir, entender lo que nos rodea y entendernos a nosotros mismos.

El “trans-formar” supone un “des-enraizarse “para enraizarse en un nuevo “suelo”. O, como he oído de algún experto en el management, supone “desaprender” para “aprehender” (con hache intercalada), es decir, interiorizar el nuevo esquema de valores y percepción.

Estas decisiones de transformación ocurren muy rara vez y en muchos casos no ocurren nunca. Sólo algunas situaciones límite o después de procesos de autoreflexión serios nos lleva a este tipo de decisiones.

El coaching ontológico básicamente produce eso, la trasformación. Conozco bastante profesionales que han pasado por este tipo de procesos y cuyas vidas han cambiado de forma profunda.

Al menos una vez en la vida….merece la pena de tomar el riesgo de trasformarnos, de sacar de nosotros un hombre nuevo, no sólo, pero también en nuestro quehacer profesional

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