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Mi caballo me habla

por | Jul 25, 2010 | Coaching | 0 Comentarios

Mi caballo me hablaEl de la foto es Cantueso. La que está a su lado soy yo. Tras sus primeros seis años de vida en un lugar muy pacífico se vino a vivir conmigo. Nuestra historia no ha sido fácil. Incluye tres meses de collarín y una rodilla rota, pero ahora nuestra afinidad es tal que Cantueso me habla.

Los caballos son animales de presa, animales de pradera. Su supervivencia se basa en la manada, en la capacidad del líder de percatarse del peligro. El liderazgo es algo natural que desarrollan los ejemplares más cualificados. El resto corre despavorido en el mismo sentido. Ese fue el recorrido de Cantueso.

Cuando llegó a mis manos era un caballo noble y tranquilo. Daba la pata como un perro a la voz de «da», bajaba la cabeza para ponerle la cabezada, atendía perfectamente a las palabras «paso, trote y galope» y paraba en seco con un simple silbido. Un lujo de caballo por el que se hubieran pagado fortunas. Pero conmigo su vida cambió por completo. Lo separamos de su entorno de seguridad y le obligamos a pasar noches enteras a la intemperie y en soledad en una finca desconocida llena de sonidos extraños y olores irreconocibles. En tan sólo unos días el caballo manso que había llegado era un animal intocable. A medida que sus movimientos de pánico se hacían más bruscos, yo fui perdiendo la confianza y con mi confianza se desvaneció mi capacidad para transmitirle seguridad. Durante los dos años siguientes, nuestra relación fue imposible. Aquel pacífico caballo me acabó costando tres meses de collarín y una rodilla completamente rota. Separado de su manada habitual, un caballo bien educado pero temeroso, no encontró en mi un líder sustitutorio. Mi falta de confianza era transmitida con cada movimiento.

La foto que veis es el resultado de un gran proceso de desarrollo personal. En realidad no he aprendido nada de caballos que no supiera. Pero por primera vez me vi sola con un caballo difícil y tuve que aprender algo más importante: el lenguaje del liderazgo natural, la capacidad de mostrar confianza, firmeza y seguridad. Cada gesto, cada actitud cuenta. Ahora Cantueso lo percibe. Mi equipo de trabajo también. Las pautas son las mismas. De ahí que muchos directivos utilicen las técnicas de «horsemanship» para desarrollar su liderazgo. No se trata en absoluto de saber manejar un caballo, se trata de saber como establecerse como líder. Una actitud que transmite un mensaje sencillo «Sígueme, yo sé cómo y por dónde». Ahora mis amigos jinetes no pueden creer que aquel caballo que me tiró a traición se quede parado con una señal de mi dedo y me siga como un perrillo a todas partes sin ir atado. Por supuesto, cada vez que me ve me llama con un leve relincho. Por imposible que parezca, habla.

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