
Bueno de nuevo en la brecha, al inicio de otro curso. Todos los años cuando llegan estas fechas concurren dos fenómenos, que son el síndrome post-vacacional y los nuevos propósitos.

Estos días está muy de moda la figura del entrenador de fútbol Vicente del Bosque. ¿Hubiera sido España campeona del mundo de fútbol sin Vicente del Bosque y sin estos jugadores?
Posiblemente no. Se han dado un cúmulo de circunstancias por las dos partes. Por parte del entrenador, del Bosque. Ha aplicado lo que denominamos un liderazgo transformador. Este tipo de liderazgo, alejado del tipo de liderazgo carismático (el que aplica Jose Mourinho) reside en que deja a las personas, en este caso los jugadores el protagonismo. Deja que ellos encuentren su propio camino y marquen sus propios objetivos o metas. Por lo tanto este liderazgo transformador, a diferencia del carismático, aplica y permite el desarrollo personal, el crecimiento y la madurez personal.
Un directivo, para ser digno de tal nombre y cargo, en la actualidad y pongamos en los próximos 20 años debe combinar una mezcla de habilidades y experiencias. Debe ser una mezcla entre emprendedor, visionario, motivador y generador de compromiso. Por lo tanto nada que ver con el clásico ordeno y mando.
Podríamos identificar un número elevado de competencias pero dado el complejo y competitivo escenario económico y empresarial, la necesidad de descubrir y retener a los mejores, lo global de la economía y el peso rasante de las tecnologías de la información en los procesos y en la organización, podemos identificar las siguientes competencias críticas del directivo:
En qué consiste · Cómo surge · Nuestro ADN
Somos diferentes · Qué aportamos · Para profesionales
Cómo funcionamos · Nuestros valores · Nuestros servicios
Doctor Arce 14, 28002 Madrid